FABRICANTE SALSAS

Salsas sin calorías

Las salsas son el complemento por excelencia en nuestra dieta. Poco a poco, pero con paso firme, ha ido creciendo el número de variantes que existen en el mercado. Lejos quedan los tiempos en los que el ketchup y la mayonesa eran los únicos condimentos que ocupaban la despensa; y es que hoy en día se pueden comprar salsas con sabores de todo tipo, cada una hecha para combinar perfectamente con una categoría de plato en concreto.

Los establecimientos comerciales tienen estanterías dedicadas exclusivamente a estos productos, cuya compañía parece ya una obligación en muchas recetas, sean dulces o saladas. Desayunos, comidas, meriendas o cenas, nada se libra de ese sabor extra al que nos hemos acostumbrado con los años.

En este contexto, las empresas dedicadas al mundo de la nutrición deportiva, principalmente, se dieron cuenta de que cada día son más las personas que se apuntan a la eliminación de los alimentos perjudiciales de su dieta. Al principio era una tendencia casi exclusiva de aquellos deportistas que querían mejorar su rendimiento, pero hoy se ha extendido a todos los hogares.

Así, han ido apareciendo salsas sin calorías de diferentes marcas; primero, cubriendo las necesidades más básicas (ketchup, mayonesa o sirope de chocolate) y, después, llegando a sabores e innovaciones que pocos imaginaban. Hoy en día, gracias a las facilidades del marketing online, puedes comprar desde tu casa una salsa de miel y mostaza con todo el sabor original en la que no hay rastro de azúcares añadidos, grasas saturadas o exceso de calorías.

Se acabó la monotonía en la comida de la dieta. Tus ensaladas, platos principales y postres pueden tener ese sabor extra que sueles echar de menos cuando llevas un régimen de nutrición saludable.

Las salsas sin calorías son uno de los ejemplos más brillantes de todas las innovaciones que están surgiendo en el mundo de los productos culinarios, con una especial preocupación por eliminar los elementos que pueden causar problemas al organismo. Poco a poco, nuestros hábitos cotidianos van mejorando.

La importancia de los fabricantes de salsas cero calorías

Las salsas son uno de los complementos más utilizados en nuestras rutinas de alimentación. El número de opciones disponibles en todos los supermercados ha aumentado considerablemente en los últimos años. El ketchup, la mayonesa y la mostaza solían ser las únicas opciones, pero, hoy en día, la lista ha crecido hasta convertirse en todo un mundo de posibilidades. Dulce o salado, suave o picante, puede encontrar lo que busca.

Sin embargo, todas estas ventajas en cuanto a variedad no son tan positivas en lo que respecta a la salud. El azúcar añadido, las calorías, las grasas saturadas, los colorantes y muchos aditivos más, forman una combinación de ingredientes que podría suponer algún tipo de daño para el organismo. De hecho, las salsas son una de las primeras cosas que se prohíben cuando un nutricionista profesional diseña una dieta saludable o deportiva.

Cada vez son más los estudios científicos que tratan de explicar a las personas cuáles son los malos hábitos nutricionales que se están adueñando de nuestra vida diaria. Hemos cambiado nuestras rutinas de alimentación, adaptándolas a un estilo de vida que no nos deja tiempo para pararnos y dedicar toda una mañana a preparar una comida casera. Y eso nos perjudica.

En la mayoría de los casos, estamos introduciendo la comida precocinada, envasada y congelada como solución a esta falta de tiempo. Este tipo de comida tiene innegables ventajas respecto a la utilidad, como la inmediatez o la facilidad que proporciona. En realidad, es una innovación perfecta que puede resolver muchas situaciones de estrés, ya que permite librarse de cualquier tipo de preocupación sobre cómo sacar tiempo de la nada para cocinar la comida. Pero el problema es que sólo prestamos atención a estas facetas útiles, ignorando todo lo demás.

Salsas sin calorías: disfruta de una alimentación sana

El proceso que da a los alimentos todos los beneficios mencionados anteriormente no es una situación en la que todos salgan ganando. No hay ningún producto alimenticio que pueda conservar todas estas propiedades naturales después de someterse a las técnicas de producción en masa. En otras palabras, si queremos mejorar factores superficiales como la utilidad, la facilidad o el precio, tenemos que sacrificar el nivel de calidad.

Este problema existe prácticamente en todo el sector alimentario, pero las salsas son uno de los ejemplos más representativos. Hay que destacar que vamos a hablar del envasado de salsas, porque las preparaciones caseras suelen eliminar la mayoría de los problemas nutricionales que se explicarán en las siguientes líneas.

El azúcar añadido es uno de los componentes cada vez más repudiados ante la actual preocupación por los hábitos alimentarios. El consumo masivo de azúcar está conduciendo a la sociedad a graves problemas de salud, como la obesidad o la diabetes, y los envases de salsa contienen una sorprendente cantidad de azúcar añadido. Por ejemplo, un estudio muestra que, por término medio, la salsa barbacoa contiene un 30% de azúcar. Esto no es una excepción, ya que el ketchup, la mostaza y la larga lista de diferentes tipos contienen ingredientes similares.

Aparte de eso, hay otro problema con las salsas que probablemente sea tan malo como el azúcar: las calorías. Si bien es cierto que las salsas, en sí mismas, no contienen un número excesivo de calorías, hay un elemento que las convierte en un verdadero problema que puede conducir al exceso de peso. Nos referimos a que las salsas son siempre un complemento alimenticio, por lo que sus calorías aumentan el nivel de la comida principal por sí sola. Y, normalmente, no somos conscientes de este crecimiento.

Los azúcares añadidos, a la vista

Son muchos los estudios que tratan de poner de manifiesto los malos hábitos alimenticios que se están imponiendo en el día a día de la gran mayoría de las personas. El estrés y las prisas hacen que el tiempo dedicado a la cocina sea prácticamente inexistente y, por tanto, los platos precocinados, envasados, congelados, etc. Forman una parte demasiado presente en nuestras vidas. Evidentemente, es una solución fácil y rápida para ocasiones puntuales, pero recurrir a estos comodines de forma continuada es todo menos recomendable.

Ningún alimento mantiene sus propiedades naturales tras pasar por los procesos de producción en cadena en los que además se añaden multitud de elementos externos que retrasan su caducidad a costa de hacerlos menos saludables. Y el caso de las salsas no es una excepción.

Todos los puntos negativos de los que vamos a hablar a continuación se refieren a las salsas envasadas convencionales, las que se pueden encontrar en cualquier tienda o supermercado. Porque cuando se trata de productos de este tipo, caseros y con ingredientes naturales, sus beneficios suelen destacar mucho más que las consecuencias negativas que pueden suponer.

Hay que empezar a hablar de los azúcares añadidos, uno de los elementos que más se miran con lupa en los últimos años. Los problemas de salud en los que se puede traducir su uso continuado los han puesto en el punto de mira de los nutricionistas e incluso de los médicos, y mucha gente empieza a tomar conciencia de ello. Las salsas envasadas tienen un contenido de azúcares añadidos demasiado elevado, sobre todo si se trata de variedades destinadas a ser utilizadas como aderezo de recetas dulces.

Un buen ejemplo es el jarabe de chocolate, probablemente el más utilizado en desayunos, meriendas y postres. Dependiendo de la marca que se analice el nivel de azúcares varía, pero en la mayoría de los casos (salvo, claro está, los que se elaboran «sin azúcares añadidos«) más de la mitad de su composición está formada por azúcar, llegando a cifras tan desorbitadas como el 71%. Cuando se trata de sabores como el chocolate o el caramelo, resulta menos sorprendente comprobar estas exageradas cantidades de azúcar; pero cuando se habla de salsas para platos salados, los resultados no son muy diferentes.

Tomando como referencia la salsa barbacoa, cuyo origen tradicional proviene de los Estados Unidos de América y se ha establecido como una de las preferidas en nuestra sociedad, se han realizado estudios en los que se comparan diferentes marcas de este producto para obtener una estimación media. El dato asciende a 30 gramos de azúcar por cada 100 mililitros de salsa, en un cálculo para el que se han tenido en cuenta un total de 42 condimentos de este tipo elaborados por diferentes empresas. Parece difícil asumir que un sabor tan característico, fuertemente asociado a la carne, contenga ese nivel de azúcares, pero se pueden encontrar casos en los que rozan los 50 gramos por cada 100 mililitros.

Lo peor es que este patrón se repite con el ketchup, la salsa César, la mostaza y un largo etcétera.

Añade sabor y exceso de calorías

Antes de abordar el tema de la cantidad de calorías que las salsas envasadas aportan a nuestra dieta, hay que dejar claro algo que, aunque parezca obvio, no hay que perder de vista: estamos hablando de un complemento nutricional, es decir, las salsas nunca se toman solas.  Estarás pensando que es totalmente innecesario hacer esa aclaración, pero es fundamental tenerla en cuenta a la hora de analizar los problemas calóricos que plantean estos productos.

La cantidad de calorías que tienen las salsas no sería demasiado preocupante por sí misma, pero cuando se añade a una receta en la que el alimento principal es, por ejemplo, la carne de ternera, empiezan a surgir los inconvenientes.

El más evidente es simplemente que el aporte calórico se dispara y puede alcanzar cifras no recomendadas por los profesionales de la salud y la nutrición. Sin embargo, el factor más peligroso es que, en muchas ocasiones, al tratarse de un condimento que pensamos que sólo aporta algo de sabor, no lo tenemos en cuenta. De este modo, se están ingiriendo calorías extra sin ser demasiado conscientes de ello.

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